Mostrando entradas con la etiqueta extranjeros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta extranjeros. Mostrar todas las entradas

6 de febrero de 2015

Kourankei, precioso haga el clima que haga

¡Hola de nuevo!
Empecé Enero fuerte, pero entre la preparación para el exámen de entrada al Máster y los exámenes de japonés que estoy teniendo esta semana, no he sacado tiempo para escribir nada, ¡lo siento!
Voy a seguir con el orden cronológico, a ver si me da tiempo a actualizarme que, al final, en Enero tampoco tuve tiempo para viajar a ningún sitio =P .

La última excursión que os he contado fue en Noviembre ( Enakyo) y, como ya os ya comenté, nos quedamos con ganas de ver el follaje tirando más a rojos, así que un par de días más tarde, agarramos las cámaras los que estábamos disponibles y nos montamos en un tren hacia Toyota.
Nos bajamos en Josui y allí nos volvimos locos para encontrar un konbini donde poder comprar algo que llevarnos a la boca: no habíamos desayunado y nos quedaba todavía una hora de viaje en bus (Toyota Oiden Bus) hasta llegar a nuestro destino final.
Gracias a Dios, teníamos como 40 minutos de espera hasta que llegara el siguiente autobús, así que pudimos buscar con calma, aunque acabamos volviendo corriendo para no perderlo y tener que esperar otra vez (pasan cada hora). Eso si, el bus era mínimo, no había apenas asientos, así que nos tocó apretujarnos con ancianas y estudiantes de instituto durante casi todo el viaje...
Lo bueno es que al final, nos lo acabamos pasando bien de todas maneras: las ancianitas eran muy simpáticas por no decir que eran casi la mitad que yo en altura, así que imaginaos como se veían al lado de dos de los extranjeros que fueron conmigo, chicos de 1'80 y pico..., y el paisaje japonés del interior es siempre curioso.

Al final llegamos a Kourankei y nos encontramos con que allí hacía tan malo como en Nagoya: bastante nublado y con lluvia. Era algo que nos habíamos esperado desde un principio, pero todos pensamos lo mismo: menuda caca. El caso es que no había marcha atrás. Nos había costado mucho tiempo llegar allí, y la época de kouyou se iba a acabar, así que tendríamos que aprovechar la ocasión al máximo, como todo el resto de visitantes ese día:


Es uno de los lugares más famosos para ir a disfrutar del cambio de estación, así que, a pesar de haber ido un miércoles con mal tiempo, había mucha gente visitándolo.

El nombre, 香嵐渓, significa a grandes rasgos "Valle de la tormenta de fragancias". No tiene mucho sentido, lo sé, pero no he encontrado ninguna traducción decente, así que nos conformamos con eso de momento.
Esta acumulación tan inusual de arces (unos 4000) tiene una leyenda, y es que en la era Edo (1634), el monje Sanei (o los tres monjes, como prefiráis) de un templo cercano, el Koujakuji, plataba(n) un árbol por cada sutra que terminaba(n) de escribir. Luego, a principios de la era Showa (sobre 1920), voluntarios locales plantaron más árboles en la misma zona:














A pesar del mal tiempo, el lugar es precioso. Siendo sinceros, el pueblo en sí no tiene mucho encanto, pero el paisaje es impresionante de todas maneras. Eso sí, es más incómodo moverse, subir y bajar de la colina fue toda una aventura y nos reímos muchísimo en general, pero las fotos nos quedaron con un aura muy mística gracias a la niebla que se extendía por el bosquecillo en la colina.













Conclusión: visitada obligada en otoño. Llegar y volver de allí es un rollo macabeo, pero bueno, tampoco es que ir en coche solucione mucho el tema: pueden haber atascos de hasta 3/4 horas.

¡Ahí lo dejo! La próxima entrada ya será sobre cosillas en Diciembre, ¡por fin!

19 de diciembre de 2014

Lost in Translation I

皆さんおはよう!

Empezamos una nueva sección con los infinitos abundantes carteles (etiquetas, instrucciones, señales y un largo etc) mal traducidos/escritos que un(a) extranjer@, y un(a) japonés(a) que sepa algo más de inglés que la media, puede encontrarse en cualquier parte de este hermoso país.
Empezamos con uno que tengo almacenado desde la última vez =P :


Hasta el Google Translate puede hacerlo mejor...

12 de noviembre de 2014

Fiesta Internacional en el NIT

¡Hola a tod@s! El tercer fin de semana de Octubre, mi universidad (Instituto Tecnológico de Nagoya) organizó una fiesta de bienvenida para los estudiantes extranjeros que hemos llegado ahora, en Septiembre.
Es una fiesta en la que se invita a todos los extranjeros a venir vestidos con sus ropas tradicionales, cocinar algo típico de su país, y ya si uno se siente generoso, puede cantar o bailar algo típico para el resto. Además de lo que se lleguen a inspirar los alumnos internacionales, hay otras actuaciones y juegos para animar el ambiente e invitar a los asistentes a hablar con los demás y conocernos entre nosotros.

Como yo ya asistí a dos de estas fiestas la vez anterior (las organizan cada semestre, con las nuevas tandas de alumnos xD), ✮vine preparada✮ de España y me traje ropa de Arrantzale. Básicamente porque la otra vez me harté a decir que no soy de Andalucia, que no sé bailar flamenco y que no como paella todos los dias.

Así que aquí me veis, con la sala vacía de fondo, porque fui un rato antes a ayudar en la recepción (cosas que pasan cuando conoces a los de la asociación de internacionales ya de antemano).














Increíblemente conseguí cocinar una tortilla: una micrococina de un fuego, una sartén, un plato un pelín más grande que la sartén, un cuchillo y unos palillos de comer normales. Fue todo lo que tenía para cocinar un tortillón de 6 patatas, 8 huevos y una cebolla. Esto en España no lo hago.
¿Qué tal salió? Ni idea. Tendré que confiar en la opinión de la única persona de mis conocidos que la llegó a probar, que me dijo que estaba muy buena.
¿Porqué no la probé después de tanto esfuerzo? Fácil:


Para cuando conseguí apoderarme de un plato y unos palillos para probar "algo" de todo lo que había preparado, ya se había esfumado más de la mitad de la comida...

Pero bueno, me lo pasé muy bien, aunque no me tocara nada en el Bingo, menudo tongo. Y si os lo preguntáis, no, ni canté ni bailé nada, tal vez la próxima vez.