29 de enero de 2015

Una de comida III

Seguimos con las entradas de comida deliciosa que estoy probando aquí ✌.
A mediados de Diciembre, Kei terminó un trabajo que le había tenido muy ocupado y coincidió con que era nuestro segundo aniversario y medio, así que decidimos ir a algún sitio especial a celebrarlo.
Llevábamos un tiempo queriendo ir a unos restaurantes muy típicos que se encuentra uno por todo japón y que suelen llamar mucho la atención por unos característicos cangrejos enormes que decoran la entrada, ¡y que además se mueven !
Como es de esperar, los platos están todos relacionados con el cangrejo, presentado de diferentes maneras. La verdad es que no llegué ni a mirar el menú, porque llegué tarde y Kei ya había escogido uno de los menus ya establecidos, así que os pongo las fotos para que os hagáis una idea y salivéis un rato. Ya lo siento pero el orden de platos lo he modificado un poco =P .

Empezamos con alguna cosilla para picar (crías de gamba, sesos de cangrejo... todo sabía mejor de lo que suena xD), y con algo de sashimi ( = pescado crudo, para los despistados) ☛ patas de cangrejo, calamar y delicioso salmón.











Al sashimi le siguió otra vez patas de cangrejo, pero esta vez cocinadas. Como estaban preparadas de diferente manera, la salsa para acompañarlas era también diferente. Y aquí es donde me he colado un poco: el cuerpo del cangrejo, relleno, no nos lo sirvieron hasta dos platos después, pero, por razones evidentes, pongo aqui la foto xD .














Después de las patas de cangrejo, nos sirvieron tamagoyaki, un plato que se parece mucho a nuestra tortilla francesa. Como es de esperar, tenía ingrediente extra: cangrejo dentro. Rico, pero no para echar cohetes, la verdad, todo lo contrario a lo que nos trajeron seguido: un mochi flotando en sopa dashi y relleno de cangrejo. Hubiera repetido infinitamente si no fuera porque este tipo de plato llena muchísimo.











El último de los platos fuertes fue té calentito, huevos revueltos de arroz con cangrejo y un par de encurtidos ♡muy ácidos♡. Terminamos con un postre sencillito después de todo el atracón: un yogur azucarado con algún pedazo de fruta y algo de mermelada. Nada especial.











Evidentemetne, es un sitio algo carete, pero en general estaba muy rico todo, merece la pena. Eso sí, cierran el restaurante nada más y nada menos que a las 10 de la noche (¿?). Tuvimos que acabar rapidito, y estropeó un poco el encanto... Nada que no se pueda solucionar con un paseo nocturno por los terrenos del templo budista que había cerca =) .

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