27 de octubre de 2014

Festivales de música

No es la primera vez que he ido a un festival de música en Japón, pero si es el primero que, podría decir, ha sido 100% Japonés. Y por eso mismo, esta entrada va a ser un poco más extensa que las previas =P.

Ya hace tres veranos (¿¡tres ya!?) fui a uno de los festivales de música más populares de Japón, el "Summer Sonic" versión Osaka. En pocas palabras: impresionante. A la altura de muchos festivales de música europeos con respecto a la cantidad de conciertos, a la calidad de los grupos, y al tamaño en general del recinto. Aunque este festival está tan cerca de Osaka que no se acampa, hay que desplazarse desde y hasta la ciudad.
Todo marchó bien si no tenemos en cuenta la tormenta que nos calló encima, que provocó la cancelación del concierto de Pitbull, que no esperó a que pasara la tromba como el resto de grupos, en especial el trío PERFUME. No las conocía mucho a parte de su famosísima canción Chocoreto Disco, y me llevé una ♬♬muy buena sorpresa♬♬.
Entre otros también me quedo con las actuaciones de Foster The People y Franz Ferdinand, fantástico.

Pero bueno, a lo que iba: un festival muy popular, que al final no venía a funcionar muy diferente de los festivales a los que he ido de momento. Público tanto japonés como extranjero, no en igual cantidad, pero no era difícil ver a otros expatriados si uno se fijaba un poco en las personas que le rodeaban.

Esta vez ha sido bastante diferente.
Este festival es bastante menos conocido al menos entre los extranjeros, por no decir que los grupos que van tampoco son parte del top hits del momento. Se llama "Asagiri Jam, It's a Beautiful Day", y una de sus mayores atracciones es que está cerca del monte Fuji, por lo que se tienen unas vistas impresionantes mientras escuchas música en directo.
Eso es la teoría. Las "mejores" vistas que que tenido del monte han sido desde el coche, de camino al festival:
Pero eso fue culpa del mega tifón que se acercaba a la zona más que por culpa del organizador xD, así que no me voy a quejar demasiado.

Unas cuantas cosas curiosas del festival:

Las pulseras te las pones tú, tan ajustadas como quieras. Yo no supe atármela bien, así que andaba preocupada de que no se me callera, más que nada porque la quería de recuerdo que por los inexistentes controles que pasábamos cada vez que íbamos de la zona de acampada al recinto de conciertos. Vamos, que si llevabas manga larga, y la mayor parte de la gente lo hacía, confían en la buena fé de la gente y dan por hecho que has pagado y que la ropa te tapa la pulsera. Típico japonés, maravilloso y exasperante a la vez.
㊁ Los puestos de comida son de lo más pintorescos, y rodean el escenario, así como otras tiendas de ropa hippie. Pero, la cuestión aquí es que puedes traerte tu propia comida y bebida dentro del recinto. Nosotros apenas gastamos ningún dinero, ya que llevamos comida y bebida de sobra, aunque un par de sopas calientes si que nos tomamos...
㊂ El festival, contra todo pronóstico, es algo que está dirigido a la familia: hay gente de todas las edades, desde los pocos meses hasta ancianitos que van exclusivamente a acampar con sus hijos y nietos. Justo en frente nuestro, en el campamento, había una familia enorme. Cuando los jóvenes se iban a los conciertos, los mayores se quedaban leyendo/durmiedo/jugando con los niños, si es que estos no se habían marchado con sus padres. ¡Si había hasta zonas especiales para perros!
Luego pasa lo que pasa:
㊃ Con respecto al comportamiento dentro del festival, es también otro mundo. Evidentemente, había mucha gente ebria, pero nunca había visto caras tan moradas rojas antes, aunque eso es algo de esperar siendo Japón. Lo que más me chocó es que se llevaban sus propias sillas al concierto, y mucha gente se echaba a dormir durante el concierto. Da igual que fuera música tipo jazz o tipo ska, roques. En consecuencia, la zona inmediatamente cerca al escenario estaba relativamente libre, asi que era muy fácil ponerse en primera fila. Los "bolos" que podían aparecer de cuando en cuando eran de lo más suave y ordenados, aunque mi novio alucinaba un poco...
㊄ Este punto es un poco bonus =P : la organización del festival también es algo diferente. Ya he comentado que los grupos no son estelares pero, lo gracioso del tema, es que uno compra la entrada sin tener ni la más remota idea de quién va a tocar. No es hasta un par de semanas antes del concierto que se publica el cartel O.o . Se puede decir que he tenido suerte, porque había un grupo que conocía Quantic (¡Cómo me acordé de mis compañeros del Colombo!), y luego había un par más que me gustaron mucho, como Skinny Lister y Heymoonshaker, por ejemplo.

En resumen: un festival tranquilo, fácil de disfrutar, con muy pocos extranjeros y con mucha música por descubrir.

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